Editorial Seguridad Consultoría Noticias Asesoría Demonios Visto por ahí Boletín    
 
Inicio
Noticias
La frase
La noticia del mes
La noticia Pyme
La curiosidad
El disparate
La tecnológica
 
Artículos
Editorial
Seguridad
Consultoría
Asesoría
Visto por ahí
Artículos de interés
 
Libros
e-libros gratuitos
 
Humor
Demonios Pymes
 
Consultoría
Más Artículos Consultoría

 

 
      ¿Dónde está el verdadero valor de su negocio?
   

El autor analiza la situación de las estrategias de externalización en la Comunidad Valenciana, los motivos de su retraso y las razones para no demorar un análisis interno serio de las oportunidades que aportan para las empresas de nuestro entorno.
 
Debido a alguna que otra sonada operación de deslocalización ocurridas en nuestro entorno en los últimos meses, se ha reabierto el debate sobre las reticencias que existen entre los empresarios de nuestra Comunidad para abordar estrategias de externalización que mejoren nuestras posiciones competitivas.

Comentándolo con distintos empresarios, se perfilan varias razones que motivan el retraso de un proceso que parece sin embargo inexorable:

1.- Temor a perder el control sobre las actividades llevadas fuera y no poder dirigirlo o recuperarlo si las cosas no salen bien.
2.- No distinguir claramente qué es lo que debemos sacar fuera y qué debemos quedarnos sin perder la identidad.
3.- La tradición de mantener la propiedad sobre medios y procesos productivos por ser estos originarios del éxito de nuestro actual negocio.
4.- Considerar, por delante de la calidad de la nueva prestación, que los costes no justifican la decisión y
5.- El sentimiento de muchos de nuestros empresarios que "nadie conoce tan bien el negocio como uno mismo".
 

Todas estas razones pesan fuertemente en las reflexiones estratégicas de los órganos decisores de nuestras empresas, máxime cuando sus estructuras las componen miembros de una misma familia, elemento que añade un factor emocional adicional a toda esta cuestión.
La realidad es que las reglas de juego para operar en los mercados se han endurecido severamente. Los focos de atención sobre cuestiones internas son cada vez más numerosos y los equipos de dirección no dan abasto para optimizar todos los procesos de la cadena de valor cuando pretenden contemplar todos los aspectos del diseño, promoción, comercialización, producción, expedición y facturación de bienes y servicios ofertados.

Es difícil hacerlo todo bien, ofreciendo exactamente lo que demanda el mercado en cada momento, de una forma ágil y ofreciendo la rentabilidad demandada por los accionistas. Con este razonamiento se empieza a apreciar que los verdaderos motivos para externalizar actividades no residen tanto en el ahorro de costos que a corto plazo puede suponer llevarlas fuera, que muchas veces no lo ofrece, como la necesidad de centrarse exclusivamente en lo que mejor sabemos hacer y nos reconoce el mercado, el core business, porque aporta un valor diferencial con respecto a nuestra competencia, dejando a terceros la realización de aquellas actividades que no gozan de este reconocimiento entre los clientes y que pueden llevar a cabo mejor que nosotros por su mayor expertise. Aún así es sabido, y varios estudios lo demuestran, que a largo plazo esta racionalización de los esfuerzos y del tiempo permite los ahorros que de inicio no se aprecian.

Para ilustrar como llevar a cabo un proceso de externalización, tomemos como ejemplo el caso de una empresa de nuestra Comunidad que opera en uno de los sectores industriales tradicionales y muy castigados por la situación vivida en los últimos años. El primer paso que tuvo que dar consistió en entender claramente cual era su core business. ¿Era el diseño y/o la calidad de los productos? ¿La capacidad de innovación? ¿El poder de la marca? ¿Las estrategias de marketing? ¿los métodos y procesos productivos? ¿La eficacia de las operaciones logísticas? ¿Los canales de distribución y la fuerza de venta?

Durante varios meses y no sin dificultades, se identifico qué valoraban los clientes por encima de todo, qué habilidades y ?know-how? se poseía por delante de la competencia y qué áreas se era menos competitivos. El análisis se llevo a cabo con la ayuda de una consultora externa y permitió aclarar también los objetivos de la empresa. Se decidió concentrarse en los procesos de innovación y diseño, apoyándose en una marca reconocida, cuidando el posicionamiento y los criterios de segmentación del mercado, pasando de la tradicional segmentación demográfica a una segmentación de tipo actitudinal. Para las operaciones productivas, compras, logística y expediciones se definió con precisión las condiciones de servicio a cumplir por los futuros socios en un pliego de condiciones que estipulaba los niveles requeridos de calidad del servicio (contrato SLA) así como los indicadores (KPI's) que permitirían medir la consecución de los objetivos y facilitarían su supervisión. Se contrató finalmente dos empresas con conocimientos y habilidades necesarias para asumir las funciones descritas. A día de hoy y con los ajustes que se han requerido, los primeros resultados aparecidos permiten ser confiados sobre el mejoramiento de la posición competitiva de esta compañía.

Cada empresa tiene que encontrar sus propios factores claves de éxito. La competitividad depende hoy de disponer de empresas con estructuras menos pesadas, ágiles, más eficientes y permanentemente en contacto con los consumidores para conocer sus necesidades y motivos de compra. En este camino, conocer el verdadero valor de nuestras organizaciones, el que nos otorga el mercado, es el principio del éxito futuro.
 
 
Autor: David Gandia, gerente de Improven
Referencia: www.improven.com
 
  Versión Imprimible
  Enviar a un amigo